Para entender que significa El Liberal para Popayán y El Cauca, me gustaría iniciar por lo que para mí significa. Tomar un Liberal en las manos, leerlo, oler su tinta, ver su diseño y escuchar a sus columnistas es de alguna manera reencontrarme  con el Popayán que muchos añoramos, el Popayán en donde las misas se hacían para celebrar uniones, despedir amigos e iniciar procesiones, y no como en algunos casos hoy, para pedir que la justicia no actúe frente a los desafueros de los gobernantes, era el Popayán en donde los micrófonos de la radio se convertían en trinchera frente a los abusos del poder y el éxito del periodista se medía en el respeto que ganaba por su integridad y no por las cuentas que crecían en el extranjero de pagos por callar la corrupción o por ser su cómplice, era el Popayán en donde los alcaldes no se hacían los locos para no responder por sus indelicadezas, pues las cosas de la gente se respetaban, era el Popayán de Gerardo Cifuentes, el Popayán de los concejales ad honorem,  el Popayán del Café Alcázar, el Popayán de Manolo Martínez, de la rebeldía de Tuto González o de la poesía de las Cepedas y de los apuntes de tantos más.

El Liberal guarda algo de ello en la pluma de varios de sus columnistas, es todavía un dique que busca que se respete a la gente por sus valores espirituales más que por sus títulos valores, es el periódico que compran algunos, pero todos leen… A ese Liberal, felicitaciones por sus 81 años y que acompañe por muchos más a una sociedad que volviendo a sus esencia podrá desarrollar el inmenso potencial que esconde su territorio.

Luis Fernando Velasco Chaves

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